Barrio, una película de Fernando León de Aranoa, una de mis películas preferidas...
¿De qué trata?
Javi, Manu y Rai son tres quinceañeros de un barrio periférico y están condenados a pasar el largo verano en el suburbio. Se dedican a hablar de chicas y a compartir sus secretos, y ven como todas las familias tienen dinero para irse de vacaciones... salvo las suyas. Con mucho tiempo libre por delante, empiezan a cometer trapicheos para ir introduciendose paulatinemente en el mundo de la delincuencia. Siguen soñando y esperando con poder tomar uno de los barcos que se anuncian en los escaparates de las agencias de viajes, salir del barrio y ver el mar.
Las localizaciones según el director:
Este es un barrio gris, cuartelero, hermético, de grandes edificios grises, de cemento y pasadizos subterráneos, de ladrillo oscuro y arquitectura imposible, sin árboles, sin apenas comercios, sin pedazos de cielo, hecho a golpe de homigonera, vertical, laberíntico e impermeable, todo cemento, aluminio y ladrillo. Éste es un barrio de inigración, de viviendas estrechas, incómodas, de paro, litografías baratas en las paredes y rejas en las ventanas, de miedo y cerroijos, de ropa tendida y de televisores a todo volumen. Este es un barrio de cierres echados, solares en venta, de obras, portales iguales, pilares de la M-40, táfico rápido y alto que pasa corriendo, sin detenerse jamás en el barrio.
Pero éste tambié es un barrio duro, honesto, orgulloso. Un barrio bajo, con la cabeza bien alta.
Los personajes según el director:
Los paraisos con los que sueñan Manu, Javi y Rai no están tan lejos. De alcanzarlos les separa una autopista y doscientas mil pesetas de renta, un padre sin curro, una habitación compartida, enrejada, el calor del verano y curenta metros de protección oficial. De lo que en ellos se esconde les hablan los anuncios de la tele, los escaparates. Son las ventanas, las puertas de salida del barrio. Puertas falsas, claro, protegidas con alarma. No resulta difícil encontrarlos asomados en alguna de ellas, charlando, envidiando, soñando...
Sentados en el banco de su parque, las manos en los bolsillos vacíos y los pies en la tierra, en la tierra del parque, Javi, Manu y Rai le dicen no a las drogas. Y le dicen no al cine, y a las discotecas, y a jugar al tenis, y le dicen no a pasar las vacaciones en los Pirineos. Sentados en el banco de su parque le dicen no a todo, sencillamente porque no pueden decir otra cosa.
La música según el director:
Música de barrio, que escuchamos en las habitaciones compartidas, que recorre los pasillos y atraviesa los tabiques estrechos, que resuena en los los patios interiores compitiendo con televisores, discusiones familiares, con los gritos de los niños, entre la ropa tendida y las ventanas enrejadas de las casas, abiertas al aire inmóbil del verano.